Steve Jobs, su legado

Steve Jobs, hijo adoptivo de un ferroviario y un ama de casa, revolucionó, con tan solo veintiún años, el mundo de la tecnología, fundando en el garaje de su casa la empresa Apple junto a un amigo de su infancia en 1976. En aquel momento, Jobs ni siquiera podía imaginar que llegaría a ser uno de los hombres más ricos, poderosos e influyentes del mundo. Pero no sólo fue el fundador y presidente de Apple, sino que llegó a ser el máximo accionista a nivel individual de la compañía Disney, cuando integró a ésta la productora Pixar. En 1985 el presidente Ronald Reagan le entregó la Medalla Nacional de Tecnología. Falleció con 56 años y con una fortuna que ocupaba el puesto 110 de la revista Forbes.

Sus inicios en el mundo de la tecnología

Jobs ni siquiera terminó la Universidad, ya que no podía pagarse los estudios. Asistió de oyente y aprendió todo lo que sabía en una empresa que años más tarde sería su competencia, Hewlett-Packard. Desde la creación de su primer ordenador, el Apple I, a ser uno de los hombres más ricos del mundo sólo pasaron seis años. En 1984, presenta el Apple Macintosh, un ordenador con interfaz gráfica de usuario y ratón que no tuvo gran éxito. Jobs fue despedido de Apple en 1985 y decidió dedicarse a la producción de películas de animación por ordenador comprando Pixar, creadora de Toy Story y Buscando a Nemo, entre otras. Tras la creación de la empresa NextComputer, que fue comprada por Apple en 1996, Jobs vuelve a la empresa que fundó.

De Apple al cielo

Su regreso a Apple lo impulsó hasta la cresta de la tecnología. Fue director ejecutivo hasta pocos días antes de su muerte. Estos últimos años en Apple fueron una de sus mejores épocas, ya que comercializó los productos que llegarían a ser las estrellas de la compañía y el deseo de los consumidores: el iPod, el iPhone y, cómo no, el iPad. Además, los iMac que han resultado un gran éxito de aceptación por el público y, por consiguiente, de ventas.

Imagen de Tomac – Fotolia

Artículos similares: